08 de febrero 2010.-En el sitio se han encontrado más de 100 huesos. Recientemente hallaron el tercer molar del animal cuaternario. A dos años de iniciar la excavación de los restos de un mastodonte en la comunidad Llano de El Anís, en el municipio Sucre del estado Mérida, aún no se aprueba un acuerdo para proteger las únicas evidencias paleontológicas del Cuaternario en la Cordillera Andina de Mérida.
“Las consultas se han hecho a las comunidades, ya están las firmas, sólo esperamos que la Alcaldía del Municipio Sucre inicie el proceso para resguardar jurídicamente el lugar de los hallazgos”, explicó Jacinto Dávila, presidente (e) de Fundacite-Mérida. Hasta ahora en el sitio se han hallado más de 100 huesos y, de acuerdo con Carlos García Sívoli, bioantropólogo y coordinador de la maestría en etnología, la gran novedad es que se encontró un tercer molar, lo que indica que el mastodonte fue un animal joven.
“Nos gustaría pedir la colaboración de alguna fundación o institución para fechar, pues se establecería una referencia en Latinoamérica y en todo el continente sobre las migraciones de estos animales”, solicitó García Sívoli. Desde que se encontraron los restos de un molar de este animal, el precio de los terrenos se duplicó y triplicó, provocando un problema en la tenencia de la tierra, según Antonio Niño, miembro del Grupo de Investigación Antropológicas y Lingüísticas (Grial), de la Universidad de Los Andes (ULA).
“Necesitamos un acuerdo de protección para ordenar el crecimiento demográfico”, pidió Lino Meneses, coordinador del Museo Arqueológico Gonzalo Rincón Gutiérrez, de la ULA, quien recordó que ya se han destruido evidencias con máquinas para construir. En caso de hallar evidencias, se desarrollaría un proceso de arqueología de rescate que, al terminar, permitiría continuar el proceso urbanístico, “sin frenarlo”, explicó Meneses.
Aunado a este inconveniente, se suma la falta de recursos, pues en el 2009, debido al recorte presupuestario, la ULA no financió la excavación y retiró el dinero para realizar las pruebas de Carbono 14, que determinarían la edad del mastodonte, explicó Jacqueline Clarac de Briceño, directora del museo y coordinadora del Grial. Sólo Fundacite-Mérida, en una primera etapa, invirtió unos 30 mil bolívares fuertes en el 2009.
En una segunda fase se prevé el pago del paleontólogo Edwin Chávez para determinar la especie del mastodonte y de la presencia de otros posibles animales. Además se planifica la formación paleontológica de profesores de tres liceos de Lagunillas, Chiguará y El Anís, que busca la preparación técnica a través de cinco talleres para que actúen como agentes multiplicadores, todo en función de concienzar a la comunidad.
Fuente: Annel Mejías /PD













